Nada está colocado
al azar.
Sus texturas, variaciones y cicatrices no son errores. Son parte de su identidad.
Sus texturas, variaciones y cicatrices no son errores. Son parte de su identidad.
Soy Vero Andrade.
10:13 nació en uno de los momentos más difíciles de mi vida. Mientras mis manos creaban, mi corazón también empezaba a sanar.
La cerámica me enseñó que la perfección no existe. Las piezas más especiales nunca son completamente iguales: tienen marcas, texturas y pequeñas imperfecciones; justamente ahí está su belleza.
El nombre 10:13 nace de un versículo que me acompañó durante ese proceso: “No temas, yo estoy contigo; yo te ayudo y yo te sostengo”.
Hoy cada pieza lleva un poquito de esa historia. Creo que Dios nos dio manos para crear, transformar y llenar de amor los espacios donde vivimos.